Capítulo 322
Incapaz de contener sus emociones por más tiempo, Sandra gimió mientras hundía el rostro en los hombros de Frederick. Incluso el mayordomo sintió pena por ella. Al ver la tristeza, que desprendía todo su ser.
Con el corazón encogido, Frederick le dio una palmadita en la espalda para consolarla.
Cuando Sandra lloró lo suficiente, Frederick la invitó a entrar a la casa y le preguntó con preocupación:
—Sandra, ¿dónde has estado estos últimos veinte años? ¿Cómo sucedió todo esto?