Mundo ficciónIniciar sesiónUPEN. CAPÍTULO 40. Un abuelo más que dispuesto
Eleanor salió del hospital sin ser plenamente consciente de cómo había llegado hasta la puerta, porque su mente seguía atrapada en esa sala, en esos documentos, en esas dos niñas sin nombre que habían pasado por allí cuatro años atrás, y cuando el aire fresco de la mañana le golpeó el rostro, su cuerpo reaccionó por fin, obligándola a detenerse un segundo, como si necesitara asegurarse de que no iba a derrumbarse en medio de la acera.







