“Hay viajes que terminan en el lugar donde comenzaron. Pero nosotros ya no somos las mismas personas que emprendieron el camino.”
El viento seguía soplando cuando Emma y Noah comenzaron a descender por el sendero que alejaba el faro del acantilado. Sus manos continuaban entrelazadas. Ninguno de los dos parecía dispuesto a romper aquel pequeño gesto. El mar quedaba lentamente a sus espaldas, las olas seguían golpeando las rocas con la misma calma de siempre, como si el tiempo ignorara que, para