Franco miraba a su hijos a través del cristal, él los observaba atentamente y sonreía cada vez que los pequeños hacían el más breve movimiento.
Mientras miraba a sus hijos, en su cabeza seguían las palabras de Tristán, su confesión le había dejado sentimientos encontrados, sentía rabia, miedo, pero también tranquilidad, porque al menos ya sabía que tenía un rival y que tenía que enfrentarlo.
De repente, Gregory llega y le dice:
_Franco, Lauren abrió los ojos, está consciente.
Él se emociona y