Zac siente intranquilidad, al ver aquella intención en el rostro de Katerin y cómo aquellos ojos grises llorosos, reflejan una gran tristeza.
Ella se coloca de pie, pero Zac la agarra de la mano.
—¡No te vayas por favor, déjame hablar
—no puede ser posible, hubiera sido mejor, si desde un principio todo fueras sido sincero— ella hace un gesto con su mano libre de desesperación
—¡No! Por favor espere— súplica Zac, el hombre está atemorizado, no la quiere perder, y más cuando ella se suelta de s