Katerin pasa saliva, y luego siente el roce de la nariz de Zac, ella se queda estática su piel se eriza y sus pezones de endurecen, luego Zac roza sus labios, ambos abren un poco sus labios para besarse, la pasión y las ganas se pueden sentir con solo el aliento y esa respiración pausada.
La puerta se abre.
—¡Perdón!— dice la enferma al ver esa escena.
Zac maldijo mentalmente, aquel acercamiento lo prendió como jamás en su vida había sentido ese juego de llama que lo quema.
El pecho de Katerin