Andrew
Después de dos testigos más por parte de Dasha, finalmente ordenan un receso y creo que el exterior nunca se había sentido tan liberador.
Siento que he sido apaleado sin cesar durante horas, los hombros me arden como si llevara cargando un enorme peso sobre estos todo el tiempo. Mis manos no han dejado de temblar en todo momento y he considerado en más de una ocasión mandar al diablo esta corbata.
Escucho un par de pasos acercándose a mí, primero pienso que es la señorita Kent, pero vaya