El guardia de seguridad ni siquiera le tuvo que decir dos veces a Cristina que avanzara hacia la celda porque ella simplemente se puso a caminar por donde había venido pero esta vez con muchísima menos seguridad que antes o mejor dicho con una seguridad totalmente inexistente.
—¿Te darán dinero?—preguntó el guardia mientras caminaba tras de ella. El dinero le interesaba, necesitaba realmente saber si Cristina iba a recibir dinero porque si no se movía rápidamente otros guardias de seguridad y v