María Constanza
Llegué al apartamento y Natalia se estaba preparando un café.
—¡Maco! —Nos abrazamos, en mi grado fue la última vez que la vi.
—¡Naty! Qué alegría tenerte en Brasil. Así no me siento sola. Regálame un momento y me cambio.
No me demoré mucho. Me di un baño de rapidez, me puse una sudadera, para estar en la casa cómoda y un top, ya que no llegará Santo hasta el lunes. Salí a buscarla para hablar un buen rato.
—Ahora sí. Cuéntame, ¿qué haces por estos lares?
—Santos no te dijo nada