Sus ojos estaban completamente clavados en los míos, sentí cómo de pronto mi garganta se secó y comenzó a arder, tampoco lo sabía, pero seguramente lo iba a hacer más seguido, o tal vez, ni siquiera tendría que cubrir mi cuerpo porque mi ropa no saldría de él.
—Piénsalo, Nikolay. —comenté sonriendo de lado— No me ha entrado nada en gracia lo que has dicho y si no quieres estar conmigo no te lo rogaré. —dije nuevamente esperando que se alejara, pero hizo lo contrario, se acercó a una distancia a