14 Agonia.
Mateo estaba en la suite más grande que poseía el hotel de Stefano, hacia poco que aquel edificio había abierto sus puertas, y aunque el lugar era de lo más moderno, cómodo y amplio, el de ojos celestes no pudo evitar sentir pena por su hermano.
— ¿Y bien? ¿Qué te parece? — indago Stefano con ojos brillantes y Mateo una vez más sintió el peso de decidir si mentir o decir la verdad.
— Es una buena suite… pero no es un hogar. — se maldijo al ver como poco a poco la sonrisa de Stefano se desvanecí