POV de JOSE
El amanecer sobre Madrid no trajo luz, sino una niebla gris y sucia que se filtraba por los cristales rotos del lobi de la clínica. Yo seguía tirado en la camilla del despacho, con la vía del expansor de plasma vacía a mi lado y el hombro izquierdo latiendo con un dolor sordo, como si tuviera un clavo al rojo vivo incrustado en el hueso. Pero no me importaba mi cuerpo. Monitoreaba la pantalla del teléfono que Carlos me había dejado, esperando la señal de que Nina había salido viva d