POV de JOSE
Tras el éxito de mi primera exposición, el trabajo en el estudio había cobrado una dimensión distinta. Ya no pintaba para demostrar nada a nadie, ni siquiera para exorcizar los demonios de una ambición mal entendida; pintaba porque el lienzo se había convertido en el espejo donde lograba articular mi propia redención.
Estaba inmerso en la preparación de la gran muestra de Bilbao, una cita que marcaría un punto de inflexión en mi carrera. La curadora de la galería, una mujer de mirad