POV de JOSE
Tras el fin de semana en el que Nina y Theo habían compartido la cena en la villa antes de regresar a sus rutinas en Madrid, Mateo y yo nos habíamos quedado solos en el estudio durante el resto de sus vacaciones estivales. Aquellas semanas se habían convertido en un ejercicio constante de complicidad creativa y silencios compartidos.
Esa mañana, mientras el sol apenas comenzaba a disipar la fina capa de neblina que flotaba sobre la superficie del mar, me encontraba de pie frente al