POV de NINA
Miré mi reflejo. El cabello castaño volvía a estar recogido en ese moño bajo, tenso y milimétrico. El carmín oscuro perfilaba mis labios con la rigidez habitual de la presidenta. La armadura de seda estaba colocada de nuevo.
Sin embargo, al bajar la vista hacia el cuello de mi blusa, noté una pequeña marca rojiza en la base de la clavícula. Una firma física, sutil pero innegable, del fango de los Vargas que había reclamado su territorio en la penumbra de la noche anterior. Me acomod