POV deNina
El sonido metálico de la llave girando en la cerradura de mi despacho a las once de la noche era la única frontera que me quedaba. Sentada frente al monitor, la luz blanca iluminaba las ojeras que el corrector no lograba tapar. Habíamos regresado de Londres con las cuentas blindadas, pero el orden era una ilusión. En el cajón inferior, bajo llave, descansaban los informes de la filial de París que Jose me había obligado a firmar en el avión.
Al revisar las líneas de código del softwa