POV de NINA
Sobre la mesa de comedor de cristal, iluminado por una sola luz focal, descansaba el documento. Cincuenta páginas impresas en papel de alto gramaje con el membrete de los abogados de la familia Vargas. Un acuerdo de divorcio de mutuo acuerdo. Una renuncia voluntaria a cualquier pensión alimenticia, a cualquier compensación por los cinco años de matrimonio y, lo que era más sangriento, una cláusula de confidencialidad absoluta que me prohibía usar el apellido Vargas o hablar de lo qu