El miedo en los ojos de su tío era palpable, y Ciara sintió cierta satisfacción por el hecho de que finalmente estaba controlando la situación. Las tornas habían cambiado y ahora ella era la que tomaba las decisiones. Estaba saboreando cada momento.
"Tus promesas no significan nada para mí, tío", dijo Ciara, su voz tan fría como el hielo. “Lo único que me importa es el hecho de que has roto mi confianza y la de mi padre, quien confiaba en ti por encima de todo. Y ahora me vas a decir dónde