Ciara entró en la habitación y sus tacones resonaron en el suelo de madera. La habitación estaba poco iluminada, con una sola lámpara que proyectaba un círculo de luz en el centro de la habitación. Respiró hondo y trató de calmar sus nervios. Ella sabía lo que tenía que hacer.
"Hola, tíos". Dijo ella, su voz fría y tranquila. "Me alegra que ambos hayan podido llegar a este nivel, tenemos mucho que discutir, pero ya no importa, haré una breve charla".
"¿Qué quiere de nosotros?" Preguntó