Por Evelyn
Los días corrían, para mí no tenían diferencia entre sí.
Solo que me acostumbre a no derramar lágrimas.
Por fin las puedo contener, al menos cuando estoy en público.
Ciro cena algunas veces en casa, nunca me hizo ni un solo comentario sobre Benicio.
Se lo agradezco.
Se había hecho tarde en la perfumería y aunque era sábado, decidieron cenar en casa y salir después.
Mis padres se acostaron temprano y yo me estaba yendo a dormir.
-¿No salís?
Me pregunta Ciro.
-No…estoy cansada.
Parece