Mundo ficciónIniciar sesiónTodas aquellas palabras me dejaron en jaque. Escuchar de sus labios aquella confesión, me hacía sentir poderosa, invencible y plena. Apartó mis manos de su cintura y me invitó a que nos sentáramos en la arena. Cuando ambos nos acomodamos con las piernas cruzadas, uno frente al otro, comenzó a narrar lo que sucedió en su pasado.
—Todo comenzó cuando estaba en el último año de la preparatoria...
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