Mundo ficciónIniciar sesiónLucas
Ambos nos quedamos sin palabras viendo cómo Maximiliano se llevaba a Ana quién sabe a dónde, y ni Diego ni yo, pudimos seguirles las pisadas porque, de inmediato, luego de ver cómo la sacaba a bailar con una familiaridad que francamente me enfurecía, invitados importantes se acercaron a nosotros para entablar conversación. Sullivan parecía despreocupado, aunque en un par de ocasiones miró en dirección hacia d







