— Tita, creo que Valeria tiene hambre — Me quedo observando detenidamente a Mathis, no tengo la menor idea de lo que debo hacer. He venido a ver a los gemelos ¡Son tan hermosos! y a ayudarle un poco a mi hermana con Mathis, aunque en realidad, es él el que me ayuda y está enseñandome. Aprovechamos que Izan dejó a las niñas toda la tarde, para que yo pudiera verlas sin problemas.
— ¿Qué hace ella aquí? — Escucho la ronca voz de Izan y mi cuerpo se estremece, se supone que vendría en la noche a