Eugene vio al Viejo Amo tumbado en la cama tras entrar en la sala de urgencias. Tenía un respirador que le cubría la nariz y la boca, pero jadeaba con fuerza. Parecía estar en estado crítico.
"¡Abuelo!". Eugene se acercó unos pasos y tomó la mano del anciano con fuerza. Una sensación de abatimiento le envolvió el pecho.
El Viejo Amo Newton fijó su turbia mirada en su nieto. Le sujetó la mano con todas sus fuerzas. Sus labios temblaban mientras hablaba: "Eugene...". Lo había estado esperando.