— ... Punto de vista de Ronan ... —
El mundo me recibió con un zumbido constante que no supe si venía de fuera o de dentro de mi cabeza. Era un sonido grave, persistente, como un eco que rebotaba entre mis sienes. No abrí los ojos de inmediato. Había algo en mi cuerpo que se negaba a obedecer, como si estuviera hecho de plomo. Sentía el pulso en las muñecas, el aire frío entrando por mis pulmones, el roce seco de una sábana áspera sobre mi piel. Tardé unos segundos en reconocer esa