Mundo de ficçãoIniciar sessãoComo si ocurriera un gran evento, la familia dejó de hablar y hacer lo que hacían al ver a aquella mujer frente a Jimena.
—¡Eres un descarado, Pablo! —Jimena lo confrontó tratando de no llorar—. ¿Cómo te atreviste a traer a esta mujer a mi casa?
—Esta mujer tiene su nombre. —Ariadna contestó desafiante.
—¿Qué haces aquí, Ariadna? —Pablo le recla







