Mundo ficciónIniciar sesiónCuando abrí la puerta pude apreciar al abogado de la misma manera en la que lo había visto el día anterior, pero ahora vestía un traje de otro color, a parte de la clara presencia de mi padre, un hombre enorme tatuado, que se veía de lo más ridículo tratando de encajar en una diminuta silla enfrente del escritorio.
–Buenos días Tasha, solo te estábamos esperando para iniciar– Me dijo el señor Seitz.
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