Mundo de ficçãoIniciar sessãoJulius tomó de inmediato el teléfono que yacía sobre la mesa. Estaba a punto de llamar a la única persona con autoridad para detenerlo todo. Sin embargo, esa intención se desmoronó con un simple y suave movimiento de cabeza de la mujer frente a él. La mirada melancólica de Luciana lo dejó, por un instante, sin fuerzas.
«De verdad logras sacarme de quicio, Luciana», dijo con un tono irritado que apenas consigui&o







