CHARLOTTE FLAIR
Cuando terminé mi jornada en la oficina, ya me sentía agotada mentalmente por lo largo y agotador que había sido el día.
Al salir del edificio, la fresca brisa vespertina me rozó suavemente la piel, aliviando un poco la tensión que pesaba sobre mis hombros, mientras el leve eco de mis tacones resonaba en el suelo al dirigirme a mi coche.
Lucas debía reincorporarse al trabajo al día siguiente y, sinceramente, estaba deseando que volviera.
Una de las cosas que más echaba de menos