En la hacienda los empleados se apresuraban a adornar el gran patio con mesas, flores, manteles y el escenario para el grupo que tocaría en el ameno convivió, las carnes asadas, los mariscos y las cervezas eran todo parte de la cultura de los mafiosos sinaloenses.
Aby, llegó a guardar a su yegua para dirigirse de inmediato a su habitación, su pequeño Abelardo estaba tomando su biberón, apenas la vió dejo de mamar para darle una sonrisa, después volvió a lo suyo jugando con sus piecitos que leva