XV

El domingo siguiente Silas vino a recogerme porque quería presentarme a sus padres. De alguna forma eso me ponía nerviosa, aunque sabía que me presentaría como una amiga, como nada más. Pero de igual forma eso me ponía con los pelos de punta.

Mi madre al enterarse en esa mañana desaprobó mi atuendo común y corriente ya que decía que Silas se mostraba que era de una familia de estatus y que yo no

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