La abertura de la tela se deslizó, dejando mi piel expuesta. Quería bajarla, cubrirme, pero sus manos ya estaban en mi cintura, cálidas y firmes, sujetándome en el sitio. Mi corazón latía tan fuerte que estaba segura de que él podía sentirlo a través de mi cuerpo presionado contra el suyo. Sus labios permanecieron pegados a los míos, hambrientos, exigentes, como si hubiera esperado años solo para besarme así.
Mis manos temblaron contra él, primero aferrándose a sus hombros, luego deslizándose h