Murilo
El horario de trabajo normal en la empresa ya estaba llegando a su fin, y no veía la hora de volver a casa y estar con mi esposa, algo que esperaba con ansias durante todo el día. A veces deseaba quedarme en casa y disfrutar del embarazo de Virginia, pero ella, terca como es, no estaba de acuerdo con mis maravillosos planes y prácticamente me obligaba a ir a la FERZ. Pero ir es una cosa, y quedarse en la empresa tanto tiempo como fuera necesario era completamente diferente, y no planeaba