Mariana
Cuando la madre de mi mejor amiga me llamó, pareciendo casi desesperada en busca de noticias de su hija, todo lo que sentí fue alegría al ver que finalmente los padres de Virgínia habían entendido que nada era más importante que la familia. No importaba si estaba embarazada, si el padre del bebé estaba con ella o no, siempre y cuando todos estuvieran unidos, podrían enfrentar cualquier cosa.
Entonces, a pesar de no querer levantarme de la cama, me llené de fuerza de voluntad y les pedí