Varios días después, Liora abandonó la mansión. Darius seguía de luto por su pérdida y por todo lo sucedido.
Se distanció de todos;
el personal comprendió su situación y su profundo sufrimiento, y le dieron la distancia que necesitaba, evitando molestarlo.
Pasaron los días, y Darius seguía sumido en su dolor. Pasaba la mayor parte del tiempo en su estudio, refugiándose en su trabajo para distraerse del dolor que lo consumía.
Rara vez salía de su estudio, pues cada rincón de la casa le recordaba