Punto de Vista de Elena
Me quedé congelada en la acera, sintiendo un escalofrío, pero el frío que sentía no venía del viento. Venía del círculo negro del cañón del arma apuntando a mi frente.
—¿Qué demonios, Lucia? —bramé, con la voz saliendo más baja de lo que pretendía—. ¿No se supone que estás muerta o algo así?
Estaba más allá del terror. Estaba exhausta. Estaba tan cansada de ser un blanco. Estaba cansada del olor a pólvora que parecía aferrarse a mi piel últimamente. Estaba cansada de las