—¡No! —gritaron Idrissa y Vertimon—. ¿Qué están haciendo? ¡Los mataré! —gritó Beruka. —No, no lo harán —dijo Edward, sin apartar la mirada de ella—. Porque saben que si tienen un rasguño, toda su especie dejaría de existir. Deben saber que este incendio no solo afecta al palacio de la Serpiente, sino también al palacio del Zorro y el Gato. Así que dime, reina Zorra, ¿preferirías exigir lo que no puedes tener o me dejarías tener a mi familia y salvar a toda tu raza? La elección es tuya.
Irene s