Edward se sentó frente a las puertas mientras se obligaba a recordar todos los momentos que pasó con Aliyah, incluso los momentos en que todavía creía que la odiaba. Su misión era convertirla en su deseo más íntimo para que, cuando abriera una de esas puertas, lo llevara de regreso a ella, de regreso a ellos y para poder protegerlos como debía, como debía haberlo hecho.
Selene le había contado lo de Irene, pero él sabía que no podía odiarla, Irene nunca lastimaría a Aliyah si estuviera en su s