Punto de vista de Zara
El trayecto de regreso desde los muelles fue un descenso a un tipo diferente de silencio. No era el vacío hueco del páramo industrial de Newark, sino una quietud densa y pressurizada que parecía capaz de hacer estallar los cristales reforzados del SUV blindado.
Estaba sentada con las manos cruzadas sobre mi regazo, mirando la grasa oscura y el polvo dorado de los casquillos que se habían asentado en las finas líneas de mis palmas. Mis oídos aún zumbaban con el crac-crac r