Debbie
No esperé ni un segundo. Agarré mi teléfono con los dedos temblorosos y salí disparada de mi habitación. El corazón me retumbaba tan fuerte que creí que me rompería el pecho. La imagen del video se me había quedado grabada a fuego en la mente. Los sonidos, las sombras… todo estaba ahí.
Llegué a la puerta de Rain y empecé a golpear con desesperación. Él abrió, viéndose de lo más relajado con solo un pantalón de chándal puesto.
—Vaya, Debbie, yo también te extrañé, pero no crees qu