Debbie
Él se movió. Y yo no discutí. Lo seguí, justo detrás de él, mientras salíamos de la sala de cine y nos dirigíamos directamente a su habitación.
Entramos. Cerré la puerta tras de mí, con los pies fríos por el miedo y la anticipación.
Pero Rex no se detuvo. Se adentró más en el cuarto, caminando hacia una pequeña estantería. Sacó un libro del estante.
Al instante, escuché un crujido. Luego vi cómo parte de la pared empezaba a desplazarse, abriéndose para revelar un... pasadizo.
Él ent