Después de desayunar, Adriana insistió en ponerse la misma ropa de la noche anterior y a propósito, se maquilló de forma que pareciera que el maquillaje estaba corrido, pensando que así se vería más creíble.
Luego, preparó su estado de ánimo y, aprovechando que la mayoría de los empleados del Grupo Financiero Torres aún no habían llegado, salió del ascensor con tapabocas puesto y lágrimas en los ojos. Corrió afuera y tomó un taxi para regresar al Grupo Financiero López.
Desde el último piso