Resultó que el incendio de la noche anterior fue causado por alguien que quería hacerle daño a Adriana para que por la inhalación de mucho humo perdiera su sentido del olfato en el evento de fragancias.
No fue un simple accidente, pensó Ricky, molesto.
Refunfuñó para sí mismo: ¡entonces ella debería ser la que me diera las gracias anoche!
Si no hubiera insistido en cambiar de habitación, quizás ella hubiera muerto en el incendio.
—Señorita Adriana, ¿está todo bien?
—¿Podría venir a exponernos s