Adrián miró a los tres con entusiasmo, pero pronto se dio cuenta de la incomodidad en sus caras. La atmósfera se volvió tensa y extraña.
—¿Qué es lo que está pasando?
José habló con voz más grave.
—Nada, solo un pequeño malentendido.
Adriana intentó explicar, pero Adrián, confundido, le interrumpió:
—En realidad, hoy he venido a aclarar dicho malentendido. Tenemos mucho por delante, no quiero que me evites a propósito.
—¡Pero si no tienen nada por delante!
José soltó el tenedor, se levantó rápid