58. ¿PUEDEN DEJAR DE HACER ESE PAPEL?
(PARK ETHAN)
—¿Por qué actuaste así? Fuiste grosero —me recriminó Ariana, con la voz baja para que nadie más nos oyera. Sus ojos me miraban con una mezcla de reproche y tristeza. Sentí su tacto suave en mi brazo, donde aún mantenía mi mano alrededor de su cintura, un recordatorio físico de mi comportamiento posesivo.
—Tú y yo no somos un negocio, Ariana —respondí, con la voz grave y firme. La miré directamente a los ojos, intentando transmitirle la sinceridad de mis palabras—. No quiero eso para