Mundo de ficçãoIniciar sessãoDayana hizo todo lo posible para no fruncir el ceño y fulminarlos con la mirada - muy bien - se adentró a la sombra, buscando el lugar más apartado de ellos - aquí estaré.
Carlos sonrió - me alegra que siempre se pueda contar contigo - comenzó a caminar. El árbol lo dejó de cubrir y el sol le iluminó la cara cuando volteó - gerente, por favor, acompa&nt







