16. TODO VA A ESTAR BIEN
Después que se marchara Rigoberto derrotado. Trinidad decidió ir a la casa de sus padres. Tenía la esperanza que a esa hora no estuvieran ni Leviña, ni Valeria. Para poder moverse sin problemas por dentro de ella del brazo de su padre. No obstante, apenas abrió la puerta escuchó las voces chillonas de ambas.
—¡Qué desgracia!
Murmuró aguantando el brazo de Viviana, colocó sus espejuelos negros y avanzó hasta el centro del salón donde Leviña intentaba impedir que los trabajadores que había envi