—Los días pasaron, entre el ir y venir de los trabajadores de los Becker, no quise que vendieran la casa, el señor Becker muy amablemente me dijo que le dijera que tipo de remodelaciones quería, mando a hacer una piscina en el patio trasero para los niños, en medio de toda esta felicidad y algarabía falta él, aunque no quiera reconocerlo
—Tranquilo amor, él se dará cuenta de lo estúpido que está siendo y vendrá de rodillas pidiendo perdón, solo espero que no sea tarde
—¿Enserio lo crees Raú