Narra Nicol silva
— He vuelto. — la doctora entra al consultorio y yo muero de la vergüenza cuando somos piyados in fraganti besándonos cómo dos adolescentes —, y por lo que veo no me extrañaron nada.
— Lo siento.— ella me sonríe dulcemente.
— No se preocupen, estoy acostumbrada, por eso generalmente les doy un momento a solas. — explica —. Las primeras visitas son especiales y también vienen acompañadas de una carga emocional extra cuando se trata del primer bebé.
Escuchar el latido de mi be