CAPÍTULO VEINTISÉIS
—¡Quiero ver un pavo real! —exigió Mia.
—Ya te mostré uno —respondió Alex.
—Ese estaba en la televisión —lo fulminó con la mirada, enfadada, y él suspiró profundamente.
Eran las seis de la mañana cuando ella irrumpió en su habitación y comenzó a darle golpecitos continuos en el brazo hasta que él despertó y ella exigió ver un pavo real de la nada.
Su primera reacción fue pensar que se trataba de un sueño y volver a dormirse.
Pero luego ella empezó a llorar ruidosamente, lo q